viernes, 24 de agosto de 2018

Párrafos de más de media noche I: Voces


Hoy, pese a que os prometí otro tipo de entrada, inauguro una nueva sección, los "Párrafos de más de media noche", que consistirán en pequeñas historias que mi mente imagina mientras no me deja dormir. Espero que os guste y no os preocupéis, la entrada que os prometí en el anterior post está en proceso.

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VOCES

Pastillas, música de relajación y varios intentos fallidos de dormir. Ritual que cada noche se repite hasta que al final Morfeo me acuna gentil en sus brazos. Quiero pensar que me recoge y no que caigo desfallecida, es un pensamiento más soportable, aunque siendo sincera, menos real. En la vigilia, el ruido de la noche me acompaña, las diversas demostraciones de amor de los vecinos, los borrachos que deambulan por las calles buscando dónde echarse su próximo trago y el casi siempre puntual camión de la basura. Una maravillosa colección de sonidos de los que en mi tierra natal apenas escucho, pero que aquí forman parte de la rutina. 

De repente, una de esas voces llama mi atención, pues me resulta tremendamente familiar. Es imposible, pienso, pero es suficiente para sacarme del leve estado de sueño alcanzado y hacerme recorrer toda la casa, asomarme por las ventanas e incluso por el balcón, todo para intentar averiguar de dónde viene esa voz, pero no lo encuentro. Desesperada, enciendo un cigarro que había dejado a medias e intento convencerme de que sólo ha sido un sueño, pero una parte de mi sabe que no, que esa voz era real. Nadia, Nadia, Nadia... susurraba de manera desesperada, como si esperase despertarme y que encontrase su procedencia. Nadie me había llamado así desde hacía mucho, muchísimo tiempo. ¿Eres tú, Nemo? Susurraba esperanzado mi corazón aún cuando sabía que él había fallecido hace tiempo, al menos para mí.

Vuelvo a la cama con una pastilla más, esperando esta vez entrar en un sueño tan profundo que dicha voz no me despierte y esta vez lo consigo, paseo por mi mundo onírico, como debería de haber hecho antes si esa voz no me hubiera distraído y es entonces cuando vuelve a aparecer. Nadia, por favor, sabes que estoy aquí, no me ignores. Me doy la vuelta en el sueño y, efectivamente, ahí está, de rodillas, malherido, reclamando mi atención. Despierto, aterrada, intentando huir, pues se lo que pasará; Nemo intentará que viva en su mundo onírico para siempre. ¿No comprende que él está muerto, no comprende que ya lo abandoné? Deje esa parte de mi vida atrás por algo, no en vano se convirtió en uno de los hombres que vendió el mundo. 

Nadia, por favor… Incluso despierta su voz me persigue, siento que no puedo escapar de ella, me atormenta. Una pastilla más, un nuevo intento de no escucharla y la esperanza de que el daño que me pueda hacer en el mundo onírico es ínfimo comparado con el que me podría hacer en el real son lo único que me retienen, pues una parte de mi saldría corriendo a buscar esa voz, olvidando por completo que es la de un difunto. Andaría por cada una de las calles donde fue real, esperando encontrarle y, a su vez, evitando el lugar donde sé que le encontraría.

No es bueno jugar con las voces. Una pastilla más, un intento más y la esperanza de que Morfeo no me deje escapar esta vez, de solo escuchar esos gritos en sueños, pues es más fácil despertar con lágrimas en los ojos que pasarse todo el día con ellas. 

Es en mi mundo onírico donde le puedo confesar que ojalá no hubiera tenido que matarle. 
Es en mi mundo onírico donde busco el elixir de la resurrección o el borrador de memorias. 
Es en mi mundo onírico en el único lugar donde aún existen Nemo y Nadia.

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Espero que os haya gustado y, por último y para acompañarlo os dejo con una versión de VSQ, un cuarteto de cuerda que acabo de descubrir y que me tiene totalmente enganchada y que, además, os ayudará a entender el relato:


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